POLÍTICA
Federico Bilota
Legislador de Tierra del Fuego

OPINION

Democracia: celebración y desafíos

Hoy es una fecha emblemática en la historia de los argentinos. Los 35 años de la recuperación de la democracia es motivo de una celebración que trasciende los formalismos, la institucionalidad y la política. Hay una manera democrática de concebir la vida en sociedad.

Celebrar la fecha y en esa celebración, el homenaje a quienes lucharon para conseguirla. Con sus ideas, con su trabajo, con sus desvelos. Incluso, con sus vidas. Hay una generación de argentinos que nació en democracia. En ella creció. Y saben -esos argentinos y argentinas que hoy tienen menos de 35 años- que no ha sido fácil recuperarla. Lo saben por los libros, pero sobre todo por las vivencias de sus mayores. Nada como la transmisión de un relato en primera persona para aprehender los valores. Y la democracia lo es: como la justicia, como la libertad, como la verdad.

Hay que celebrar lo que se tiene, porque durante mucho tiempo se lo anheló, porque vivir sin ello sería impensado. Cuidar la democracia y preservarla también es una tarea de todos. Preservarla no como un trofeo que se expone intocable en una vitrina.

Hay que llevarla a las calles, a las plazas, a los barrios; a las legislaturas, los congresos, los partidos políticos, claro, pero también a las aulas, a las sociedades de fomento, a los clubes, a la familia. La mejor manera de afianzarla es ejercerla. La democracia crece, se desarrolla y se mejora con más democracia. En definitiva, sintiéndola viva y presente.

No es extraño entonces en esta metáfora de la vida, que se diga que nuestra democracia es joven. Lo es. Ya dejó atrás sus primeros pasos, ya superó las lecciones básicas, se hizo fuerte venciendo obstáculos. Esta democracia joven debe plantearse ahora -consolidada e indiscutida- los grandes desafíos.

“La mejor manera de afianzarla es ejercerla. La democracia crece, se desarrolla y se mejora con más democracia”

Quienes creemos que la democracia es el mejor sistema para la vida en sociedad también sabemos que es la herramienta con la cual se deben solucionar los problemas de esa sociedad.

Lo dijo Raúl Alfonsín -y bueno es citarlo en este día-: “Con la democracia se come, se cura y se educa”. Es deber ineludible de una dirigencia democrática hacer frente a esas asignaturas pendientes.

Afianzada en lo institucional, nuestra democracia aún joven, ha de constituirse en garantía de la concreción de los derechos fundamentales de un pueblo. El derecho a una vida digna, al trabajo, a la alimentación, a la educación, a la salud, a la justicia, a los derechos humanos, al crecimiento, al desarrollo. A la movilidad social ascendente.

Los argentinos hemos aprendido y hemos elegido este sistema como forma de vida. Es deber de quienes ejercemos un cargo en la función pública honrar esas deudas pendientes. Imperiosas, ineludibles.

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